Este lunes hizo dos años que me fui a Cambridge (Inglaterra) coincidiendo con mi primer día de blog. ¿Casualidad? Sí. Y ahora, aquí escribiendo, pienso que habría pasado si hubiera decidido quedarme allí durante un tiempo más. Supongo que eso pasa siempre.
¿Y porque me fui a Cambridge? Bueno… os contare la historia. En primer lugar tenía en mente Edimburgo (Escocia), solo pensaba en ese destino, pero el frío y que era más caro en comparación con otras ciudades incluso que Estados Unidos pudo más. Y lo del frío es verdad, doy fe, si vais a ir que sea a partir de mayo. Luego, se me ocurrió Malta, pero me aconsejaron que no por el acento, y porque hasta hace poco no había vuelos directos Valencia-Malta. Descartado. Debo decir que he estado en La Valeta (Malta) y es una ciudad muy bonita. La recomiendo. El siguiente destino en mi lista era Estado Unidos, que a pesar de estar más lejos, era más barato por el cambio de moneda. Pero… pensé en que sí me agobiaba y quería desconectar no podía coger un ryanair tan fácilmente. Otro destino más descartado. Me quedaban Irlanda e Inglaterra. Una en cada mano. En el primer caso, Irlanda, había estado en Dublín años atrás, y no me apetecía repetir una ciudad que ya conocía. La lista se fue acortando hasta que me quede entre Oxford y Cambridge. Dos ciudades muy parecidas, antiguas, universitarias, con puentes, repleto de bicis (recuerda un poco a Ámsterdam en ese sentido), parques donde hacer barbacoas, y el precio era prácticamente el mismo. Lo tenía difícil. ¿Cómo me decidí por una u otra? Facilísimo, en Oxford tenía que compartir baño y en Cambridge tenía el baño dentro de la habitación. Simplemente por eso. De esta manera decidí irme allí durante 8 meses. Así que pon un WC en tu vida, puede que te la cambie… Aprovecho para saludar a mis amigas: María C, María B, Ruth, Marta y Chio. Chicas, una experiencia genial!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario